D.T. Armando 

Cabrera

Marzo 31, 2019.

Armando Cabrera vive y transpira futbol; después de Dios y su familia, considera este deporte su vida entera.

Pudo haber estado en las filas del Club América (considerado el equipo más grande de México), pero el destino le tenía preparado mejores momentos con el equipo Celaya que, con sólo mencionar sus colores, las fibras más profundas de su ser, vibran.

El Celaya y el Futbol en el corazón

Pudo haber estado en las filas del Club América, pero el destino le tenía preparado mejores momentos.

Su historia con esta institución data del año 1994, cuando fue vendido del equipo Cobras de Ciudad Juárez a los Toros de Celaya, como parte del equipo que llegó a la primera división bajo la directiva encabezada por Enrique Fernández. 

 

Cabrera ha estado en los momentos más importantes del Club Celaya: primero, fue parte del equipo cuando se coronó campeón en la primera A frente al Pachuca, logrando el ascenso a la primera división; posteriormente, con el equipo que se conformó para competir en la Primera División Profesional, fue el encargado de dar la bienvenida al español Emilio Butragueño conocido como “El Buitre”, proveniente del Real Madrid.

 

La experiencia profesional de Armando Cabrera fue especialmente nutrida durante 5 años, al compartir vestidor con 3 figuras del futbol internacional: Hugo Sánchez, emblemático jugador mexicano, Emilio Butragueño y Míchel, procedentes de España.

Entre 1995 y 1996, no sólo logró la permanencia en el máximo circuito del fútbol mexicano, llegó a la final del Campeonato de Liga y, pese a no resultar ganadores, el Celaya ha sido el único equipo mexicano recién ascendido en disputar una final al torneo siguiente. Cabrera recuerda que parte del éxito de aquel histórico equipo Celaya, fue la gran unión que existía entre jugadores.

 

“Todos íbamos juntos a cualquier cosa, desde comprar un helado, hasta alguna fiesta o celebración de algún miembro del equipo”, expresa el D.T.

Para Cabrera lo máximo que puede aspirar un futbolista profesional es vivir una final y ser campeón. Por ello, la final que disputó el Celaya contra el Necaxa en 1995-1996, siempre se quedará en su memoria. 

 

Ambos equipos se encontraban en circunstancias diferentes, pero con las mismas probabilidades de ser campeones. Tras coronarse el torneo pasado frente al Cruz Azul, el Necaxa buscaba un bicampeonato, en tanto, el equipo de Cabrera era la sorpresa de la década, gracias a su reciente ascensión a la liga profesional.

 

El juego se disputó en dos partidos; en el de ida, empataron 1 a 1, mientras que la final de vuelta se definió en el Estadio Azteca, sobre ésta última, Armando Cabrera conserva un momento inolvidable: 5 minutos antes de que terminara el partido, en una jugada a balón parado, decidió patear el balón y poner un centro perfecto para el ídolo del Celaya, Emilio Butragueño. A un gol de levantar el trofeo, el balón llegó a la cabeza del delantero, éste tuvo una mala ejecución y la jugada concluyo con un remate desviado. Cabrera recuerda que a “El Buitre” no le gustaba pegarle al balón con la cabeza porque le dolía.  

 

Con marcador de 0-0 en el partido de final de vuelta, Celaya se quedó cerca de abrazar la gloria, perdió por el gol de visitante que recibió en el primer partido. Las disposiciones oficiales se cambiaron después de esta final con respecto al gol de visitante. Actualmente, en las finales no se toma en cuenta con valor extra, únicamente tiene ese valor en cuartos y semi-finales.

Cuando el Ídolo falla

Como eco de aquella jugada, en más de dos ocasiones, Emilio Butragueño ha tenido la cortesía de llamar por teléfono a Armando Cabrera para disculparse por aquel momento en que falló el remate para coronar al Celaya Campeón.

La final que disputó el Celaya contra el Necaxa en 1995-1996, siempre se quedará en su memoria. 

Cabrera se separó 20 años del Celaya, sin embargo, actualmente dirige lo que considera el proyecto más ambicioso del fútbol de nuestros días, tiene la encomienda de llevar a los mejores futbolistas de la Ciudad de México a Celaya.

 

En su opinión, los jóvenes de hoy tienen un nivel futbolístico mejor que el que le tocó vivir en su etapa profesional, no obstante, opina que las nuevas generaciones carecen de oportunidades y orientación.

 

Como crítico del fútbol mexicano actual, afirma que este deporte se encuentra contaminado y un poco “amañado”, sin embargo, con el Club Celaya ve una ventana de oportunidad que no lucra y, por el contrario, busca el pleno desarrollo del futbolista amateur.

 

El D.T. Armando Cabrera no sólo impulsa futbolistas de calidad, gracias a su calidad humana, también genera buenas personas, cercanas a Dios que les permitan ser felices con las satisfacciones que otorga este deporte.

 

Con la playera del Celaya bien puesta, Armando Cabrera asegura a Cuéntame Bien, que el Club volverá a estar en primera división, tendrá su revancha de aquella emblemática final y, esta vez, saldrá campeón. Además, augura para el equipo una relación estrecha con el Real Madrid; con fe en esta ilusión, grita firmemente: ¡Arriba el Celaya!

Actualidad y futuro de las nuevas generaciones del Fútbol

Actualmente dirige lo que considera el proyecto más ambicioso del fútbol de nuestros días

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